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jueves, 27 de febrero de 2014

 LA ENERGIA EN LOS PIENSOS PARA MASCOTAS

La energía que nuestras mascotas obtienen de los alimentos la emplean en las diferentes funciones vitales: mantenimiento de las funciones corporales, crecimiento y reproducción.

Como se ha indicado en una entrada anterior, la grasa es el componente que más energía proporciona por unidad de peso. Sin embargo, los carbohidratos o hidratos de carbono juegan también un papel muy importante en el aporte energético a nuestros perros y gatos, ya que en ciertos alimentos su presencia puede ser muy elevada. De hecho, su función nutricional principal es la de servir como fuente de energía para llevar a cabo los procesos normales de la vida.

Los carbohidratos más abundantes en los alimentos son el almidón y el glucógeno. Ambos están compuestos de glucosa. La glucosa es la fuente fundamental de energía para la mayoría de las células.

De acuerdo con las recomendaciones de la Association of American Feed Control Officials (AAFCO) no existe un límite inferior para la cantidad de hidratos de carbono presentes en una dieta de perros y gatos ya que, debido a su naturaleza de carnívoros, están biológicamente preparados para obtener la energía principalmente de las proteínas, pero también de las grasas.

Por el contrario, la incorporación de gran cantidad de carbohidratos en las dietas de perros y gatos, principalmente a partir de cereales, aumenta en gran medida la probabilidad de tener animales obesos. Después de su ingestión se produce un rápido aumento de los niveles de glucosa en la sangre, que se transformará fácilmente en grasa si no se utiliza y se gasta con el ejercicio.

Los alimentos comerciales para perros y gatos suelen incluir, al menos, niveles moderados de carbohidratos. Los alimentos secos pueden contener de 30 a 60% de carbohidratos (aunque existen alimentos “grain-free”), mientas que los enlatados entre 0 a 30%. En cualquier caso, los animales sanos son capaces de digerir los carbohidratos de forma eficiente (>90%).



La correcta formulación de los alimentos para mascotas con respecto a la energía es un asunto complicado. Las necesidades de energía varían considerablemente entre individuos, incluso cuando éstos se encuentran alojados en las mismas condiciones. Esta amplia variación individual puede venir determinada por:
·        la edad
·        raza
·        tamaño y condición corporal
·        características de la piel y el pelaje
·        temperatura y humedad
·        estado sanitario
·        nivel de actividad

Sin embargo, los alimentos para perros y gatos no permiten establecer de forma individual las necesidades energéticas del animal, aportando únicamente un valor medio teórico dentro de un grupo específico de animales.

Un indicador de un excesivo consumo de energía será la obesidad, mientras que la falta de energía en la dieta se reflejará en una pérdida de peso. Por ello, la cantidad de alimento aportado diariamente, así como los niveles de grasa, proteína y carbohidratos, la digestibilidad de la dieta o la densidad energética del alimento son factores esenciales a la hora de determinar la ingestión adecuada de energía de nuestra mascota.

¿Cómo se mide la energía?
En el etiquetado del alimento puede hacerse referencia al contenido en energía de los siguientes modos:

·        La energía bruta (EB) de un alimento: es la energía obtenida por la combustión completa de éste en una bomba calorimétrica a partir de los componentes orgánicos (las proteínas, las grasas y los carbohidratos) que lo forman y que aportan la energía de la dieta.

·        La energía metabolizable (EM) y la energía digestible (ED): son modos más precisos de expresar la densidad energética de los alimentos. La energía digestible es la diferencia entre la energía bruta y la que se elimina por las heces, mientras que la energía metabolizable es la diferencia entre la energía digestible y la que se elimina en la orina y los gases corporales.

·        La energía neta de mantenimiento (ENm): es la energía consumida por el animal que no se ha perdido a través de las heces, de la orina o por el calor corporal producido. Es la medida más adecuada, ya que nos dice cuánta energía necesita el animal para cubrir sus necesidades vitales. Una vez que las necesidades de mantenimiento están cubiertas, el resto se usará para crecer (ENc).


En todos los seres vivos, existe una necesidades mínimas de mantenimiento denominadas metabolismo basal. Este metabolismo basal se cubre con la ENm y permite al animal realizar la digestión, respiración, control de la temperatura corporal, mantenimiento de la actividad, etc. Pero cada individuo es diferente, no es posible dar una recomendación particular para cada uno.

Por ello, las tablas de consumo recomendado que aparecen en el etiquetaje de los piensos vienen establecidas por la densidad energética del alimento y el metabolismos basal del animal, el cual , depende de los siguientes factores:
·        Sexo. Las hembras presentan un menor aporte basal que los machos.
·        Edad. El nivel basal decrece con el incremento de la edad.
·        Masa corporal.

De estos tres factores, la masa corporal es el que más influye sobre el metabolismo basal. Por tanto, se debe destacar que los requerimientos de energía en el perro y en menor grado en el gato cambian de acuerdo con el tamaño. Así, vemos que las razas pequeñas tienen necesidades calóricas considerablemente mayores por kg de peso corporal que los perros de razas grandes. Además, en el caso de los gatos, las variaciones de tamaño son menos marcadas que en los perros.

Ejemplo de etiqueta de un pienso comercial. No implica que estas sean las cantidades para cualquier pienso
Estas recomendaciones nos dan una idea de cuánto debe comer nuestro perro, pero será tarea del dueño o veterinario el ajustarla a los niveles que realmente necesita su animal. Si con la dosis que nos indica la etiqueta vemos que el perro engorda, tendremos 3 opciones:
  1. Bajar la dosis
  2. Incrementar el gasto de energía, lo que implica menos sedentarismo
  3. Cambiar el alimento a otro que tenga menor densidad energética (menos grasas e hidratos de carbono) o con una formulación más saciante



Si por el contrario nuestra mascota es muy activa y se la observa con un apetito voraz y muy delgada se puede:
  1. Elevar la cantidad de alimento
  2. Cambiar el alimento a otro que tenga mayor densidad energética (más grasas e hidratos de carbono)

Aunque todos los perros y gatos tienen la capacidad de regular apropiadamente su ingesta energética, esta tendencia natural puede estar contrarrestada por factores externos. Una dieta de muy buen sabor y/o elevada densidad energética estimula un consumo excesivo en algunos animales de compañía. Las investigaciones han demostrado que la obesidad es el problema nutricional más común observado por los veterinarios en la actualidad. En la mayoría de los casos, el método más adecuado para controlar el consumo de alimento y el peso de los animales consiste en una alimentación controlada por raciones.

La densidad energética es el número de calorías proporcionadas por un peso dado de un alimento. Se trata del principal factor que determina la cantidad diaria de alimento ingerido y, por tanto, afecta directamente a la cantidad de todos los demás nutrientes que ingiere el animal. Así pues, ya que la ingesta de energía determina el consumo total de alimento, es importante equilibrar las dietas de forma correcta, para que satisfagan las demandas de todos los nutrientes, al mismo tiempo que las demandas energéticas.

Es preciso conocer la densidad energética de un alimento para estimar la cantidad de alimento necesario que pueda satisfacer la demanda de energía de un animal.

La cantidad de alimento a consumir puede estimarse dividiendo las demandas energéticas diarias del animal entre la densidad de energía de la dieta. Así, por ejemplo, si un perro adulto necesita consumir 1200 kcal/día y se le suministra un alimento con 3600 kcal/kg, deberá comer 300 g de alimento.

Finalmente destacar que es preciso tener en cuenta que cada perro o gato es un individuo diferente y que estos cálculos sólo proporcionan una referencia para determinar las demandas diarias del animal.


La cantidad de alimento debe adaptarse para obtener un crecimiento óptimo en los animales jóvenes y un peso corporal ideal en los adultos. Los animales adultos con una correcta condición corporal tienen una buena musculatura, están delgados y las costillas deben ser percibidas fácilmente a la palpación.




Luis Barroso (Veterinario)

viernes, 12 de julio de 2013

ALIMENTACION DE PERROS Y GATOS (2ª PARTE) – Componentes Analíticos

ALIMENTACION DE PERROS Y GATOS (2ª PARTE) – Componentes Analíticos


En el etiquetado de los alimentos para mascotas debe aparecer de forma detallada los niveles de proteína bruta, aceites y grasas brutas, fibra bruta, cenizas brutas, vitaminas y minerales y/o oligoelementos. Pero, ¿qué son estos componentes?. ¿para qué sirven y que me dicen sobre la calidad del alimento?






 LAS PROTEÍNAS

Las proteínas son moléculas de vital importancia para los seres vivos. Todas ellas realizan funciones básicas en la vida celular. Las proteínas están compuestas de aminoácidos. En total existen 20 aminoácidos, presentes en mayor o menor medida en las diferentes fuentes de proteínas. De éstos, 10 son los denominados esenciales. Una fuente de proteína que contenga los 10 animoácidos esenciales será una proteína de alto valor biológico. El valor biológico es el porcentaje de nutriente que se absorbe y se retiene. Así, cuanto mayor sea su contenido en animoácidos esenciales, mayor será su valor biológico y por tanto la calidad de la proteína.
 
Por ello, contenido en proteína bruta de los piensos no sirve para definir si uno es mejor o pero que otro, ya que depende principalmente de la calidad de esta proteína, es decir, de su valor biológico. A continuación se muestra un listado con los valores biológicos* de la proteína de los ingredientes más comunes en los alimentos para mascotas (entre paréntesis el valor biológico):

  • Huevo (100)
  • Harina de pescado (92)
  • Leche (92)
  • Hígado (79)
  • Carne de vacuno (78)
  • Caseína (78)
  • Carne y harina de carne (50)
  • Trigo entero (48)

* Small Animal Clinical Nutrition. Lewis, L. Morris, M. and Hand, M.

De lo anterior se deduce que es más importante la calidad que la cantidad. Es más recomendable una dieta con un 45% de proteína de alto valor biológico que una con 60% de bajo valor biológico. Es más, si una dieta con un 30% de proteína está constituida a base de hidrolizado de plumas (proteína de muy mala calidad), y una con un 25% es de carne de vacuno o de pollo, la segunda es una dieta mucho mejor.

LA GRASA EN LOS ALIMENTOS PARA MASCOTAS
Las grasas también son conocidas como aceites o lípidos.

Confieren un gran sabor a los alimentos y son necesarias para la absorción de vitaminas liposolubles: A, D, E y K.

Son una fuente de ácidos grasos esenciales. Los ácidos grasos omega 3 y 6 son un tipo de grasas. Se encuentran sobre todo en peces de aguas frías y profundidad media. Tienen muchos beneficios, pero en los alimentos para perros y gatos se les utiliza principalmente por sus efectos positivos sobre el pelaje, así como de terapia en alergias y distintos problemas dermatológicos.

La grasa es el componente que más energía proporciona. Un gramo de grasa produce aproximadamente 9 calorías, frente a las 4 de las proteínas o los carbohidratos. Las grasas como tales en el perro y en los humanos no son ningún problema, al contrario, son benéficas. El problema radica principalmente en su cantidad y en la falta de actividad del individuo, así como en la calidad de las mismas. El perro digiere muy bien, en general, las grasas animales. Sin embargo no debemos abusar de ellas.

Un exceso de grasas supone, principalmente, un exceso de peso. El perro no padece de colesterol salvo en contadas excepciones, por problemas muy específicos. ¿Porqué no tienen problemas de colesterol? Quizá, por su naturaleza carnívora, su dieta consistía en grandes cantidades de carne cuando cazaban y ésta iba acompañada de grasa. Deficiencias de grasas van a manifestarse principalmente en problemas de piel, pelo poco brillante.

Las dietas comerciales contienen entre un 7 y un 25% de grasa, dependiendo del tipo de alimento. Cuanto más digerible y metabolizable sea la grasa, mejor. Es decir, que se absorba y sea utilizada. Los alimentos de calidad, en promedio, utilizan grasas con una digestibilidad del 90%.


LA FIBRA
La fibra no es imprescindible en la nutrición de perros y gatos pero si es de gran importancia para el mantenimiento de la salud y función gastrointestinal y el manejo clínico de ciertas patologías (diabetes mellitus, obesidad, hipercolesterolemia, cálculos biliares, síndrome de colon irritable, constipación, cáncer colorrectal, enfermedad de Crohn, etc).

Un aporte moderado de fibra ayuda a crear una sensación de saciedad en el animal.


LAS CENIZAS
Todos los alimentos para mascotas contienen cenizas, que se refiere a la cantidad de minerales que están presentes en el alimento y que permanecen después de la ignición u oxidación completa de la materia orgánica de un alimento.

Para conocer el contenido en cenizas de un alimento, éste se somete a elevadas temperaturas (500-600 ºC) durante varias horas, de modo que la materia orgánica se incinera y queda un residuo pulverulento (los minerales no se queman ni se evaporan). De ahí su denominación.

El contenido en cenizas refleja los minerales que el alimento aporta y que tu mascota necesita para que su cuerpo funcione correctamente. Muchos alimentos para mascotas contienen hasta un 14 por ciento de cenizas, que para la mayoría de los animales domésticos no es una preocupación, aunque es recomendable que sea una cantidad inferior.


MINERALES Y OLIGOELEMENTOS
Aparte del contenido en cenizas del alimento, es frecuente encontrar en el etiquetado de los alimentos para mascotas su contenido en ciertos minerales.

Los minerales son compuestos inorgánicos que desempeñan un papel importantísimo en el organismo, ya que son necesarios para la elaboración de tejidos, como los huesos o los cartílagos, la síntesis de hormonas, el funcionamiento de músculos y nervios, y participan en la mayor parte de las reacciones químicas en las que intervienen los enzimas.


Hay minerales que son necesarios en grandes cantidades: son los macrominerales, como el calcio, fósforo, sodio, potasio, magnesio, cloro y azufre.

Otros son necesarios en cantidades más pequeñas: se les denomina microminerales, oligoelementos o elementos traza, como el hierro, cobre, flúor, cobalto, zinc, cromo, manganeso, yodo, molibdeno, selenio...

Al final de este documento aparecen las recomendaciones de FEDIAF (Federación Europea de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía) para minerales, oligoelementos y vitaminas.


LAS VITAMINAS
Son sustancias orgánicas, de naturaleza y composición variada, que participan en reacciones metabólicas intracelulares específicas. Muchas de las vitaminas integran sistemas enzimáticos. Otras cumplen su papel de un modo similar al de las hormonas; por ello, participan en numerosas vías metabólicas y procesos fisiológicos.

Se necesitan en pequeñas cantidades, por lo que no se le pueden considerar como alimento propiamente dicho, aunque su presencia es imprescindible para el desarrollo normal del organismo. No pueden ser sintetizados por el organismo, razón por la cual deben ser provistas por los alimentos. A excepción de la vitamina C, sintetizada tanto por los perros como por los gatos.

Las necesidades vitamínicas varían con la edad y con la actividad de nuestra mascota. Cuando no se aportan en la dieta o no son absorbidas en el intestino, se desarrolla en el individuo una carencia que se traduce por un cuadro patológico específico.

Se encuentran en los alimentos naturales en concentraciones muy pequeñas. Los vegetales, hongos y microorganismos son capaces de elaborarlas por sí mismos. Los animales, salvo algunas excepciones, carecen de esta capacidad, por lo que deben obtenerlas a partir de los alimentos de la dieta.
Ciertas vitaminas son ingeridas como provitaminas (inactivas) y posteriormente el metabolismo animal las transforma en activas (en el intestino, en el hígado, en la piel, etc.), tras alguna modificación en sus moléculas.

Son sustancias lábiles, ya que se alteran fácilmente por cambios de temperatura y pH, y también por almacenamientos prolongados.

Los trastornos orgánicos en relación con las vitaminas se pueden referir a:

Avitaminosis, recibe este nombre el cuadro patológico producido por carencia de una o más vitaminas. Para cada vitamina, la deficiencia determina un cuadro clínico característico.

La avitaminosis se puede deber a distintas causas:

1. Alimentación carente o deficiente.
2. Absorción deficiente en el intestino. Aún cuando el aporte vitamínico sea suficiente, la falta de absorción intestinal lleva a la avitaminosis.
3. Aumento de los requerimientos vitamínicos en determinadas situaciones como la gestación, la lactancia, etapas de crecimiento, procesos febriles, etc.
4. Excesos desequilibrados de la dieta. Por ejemplo la ingesta exagerada de glúcidos aumenta los requerimientos de vitamina B.

Hipovitaminosis, si hay carencia parcial de vitaminas. Los síntomas no son tan acusados como en el caso de una carencia total de vitamina.

Hipervitaminosis, si existe un exceso por acumulación de una o varias vitaminas, sobre todo las que son poco solubles en agua y, por tanto, difíciles de eliminar por la orina. Cuando las vitaminas liposolubles son consumidas en exceso, las que no llegan a ser utilizadas tienden a acumularse en la grasa del organismo, provocando efectos perjudiciales. Están perfectamente documentados casos de hipervitaminosis por vitaminas A y D.

Con respecto a las vitaminas hidrosolubles, está muy difundida la creencia errónea de que son completamente inofensivas por el hecho de que su exceso es eliminado a través de la orina. A medida que se incrementa la ingesta, aumenta la eliminación urinaria, hasta que se llega a un punto en el que el riñón no alcanza a eliminar el exceso, favoreciendo a la aparición de cálculos renales.

Nomenclatura.
Las vitaminas se designan utilizando letras mayúsculas, el nombre de la enfermedad que ocasiona su carencia o bien el nombre relacionado con su estructura química, que es la tendencia más actual.

Inicialmente se reconoció la existencia de dos factores vitamínicos. Uno soluble en líquidos y solventes orgánicos (factor liposoluble A), y otro que fue denominado factor hidrosoluble B. Posteriormente se fueron descubriendo otros factores, a los que se les asignaron las letras C, D, E, siguiendo el orden alfabético. En algunos casos, como el de la vitamina K, el nombre corresponde a la inicial de su función principal (Koagulation en danés, idioma de su descubridor). El factor B resultó contener un conjunto de sustancias diferentes, a medida que se aislaban, se las designaba con su índice numérico (B1, B2, B12, etc.).

Generalmente se divide a las vitaminas en dos grupos principales: liposolubles (solubles en grasas) e hidrosolubles (solubles en agua).

Vitaminas liposolubles.
Se absorben con las restantes grasas de la dieta, en micelas y quilomicrones. Se almacenan en hígado y otros tejidos por lo que pueden acumularse y producir intoxicación. Se excretan en las heces junto con la bilis.

Vitamina A, Retinol
Vitamina D, Calciferol
Vitamina E, Tocoferol
Vitamina K, Filoquinona

Vitaminas hidrosolubles.
Se trata de sustancias frágiles, solubles en agua que forman parte de sistemas enzimáticos que catalizan el metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas. Se encuentran en los alimentos unidas a coenzimas y se liberan en el aparato digestivo por medio de enzimas. El transporte hasta la sangre y a los tejidos requiere de proteínas transportadoras específicas.

Dentro de este grupo se incluyen:

Complejo vitamínico B, integrado por las siguientes vitaminas:

·        Vitamina B1, Tiamina, Anti Beri-Beri
·        Vitamina B2, Riboflavina
·        Vitamina B3, Niacina, ácido nicotínico, vitamina PP, antipelagra
·        Vitamina B5, Acido pantoténico
·        Vitamina B6, Piridoxina
·        Vitamina B8, Biotina, vitamina H
·        Vitamina B9, Acido fólico
·        Vitamina B12, Cobalamina

Vitamina C, Ácido Ascórbico. Los perros y gatos la producen de forma natural. 




Recomendaciones mínimas de la FEDIAF para piensos de perros


Recomendaciones Mínimas de Nutrientes
(por 100 g de materia seca)

Adultos
Jóvenes
(<14 semanas) Reproductoras
Jóvenes
 (>14 semanas)
Proteína, g
18
25
20
Grasa, g
5.5
8.5
8.5
Vitamina A, iu
500
500
500
Vitamina D, iu
50
55,2
50
Vitamina E, iu
3.6
5
5
Calcio, g
0.5
1
0.8-1
Fósforo, g
0.4
0.9
0.7
Relación Ca / P
1/1 – 2/1
1/1 – 1.6/1
1/1 – 1.6/1 o 1.8/1




Recomendaciones mínimas de la FEDIAF para piensos de gatos



Recomendaciones Mínimas de Nutrientes
(por 100 g de materia seca)

Adultos
Crecimiento y Reproducción
Proteína, g
25
28-30
Grasa, g
9
9
Vitamina A, iu
333
900
Vitamina D, iu
25
75
Vitamina E, iu
3.8
3.8
Calcio, g
0.59
1
Fósforo, g
0.5
0.84
Relación Ca / P
1/1 – 2/1
1/1 – 1.5/1
Taurina
0.1
0.1


 Luis Barroso Sánchez - Veterinario Nutricionista

jueves, 16 de mayo de 2013

Alimentacion de Roedores: El heno



 ALIMENTACIÓN DE ROEDORES: EL HENO

El heno es uno de los elementos más importantes en la alimentación de los roedores, tanto en estado salvaje como en aquellos que mantenemos en nuestras casas como mascotas; siempre debe estar a disposición del animal.

Sus funciones en la alimentación de los roedores son varias:
  1. Desgastar los dientes, que en lo roedores siempre crecen (un conejo comiendo heno puede llegar a mover la mandíbula hasta 120 veces al minuto).
  2. Aportar fibra. El sistema digestivo de la mayoría de los roedores es una maravilla. Utilizan alimentos muy pobres en proteína (hierba), y a través de un sistema digestivo donde se produce una fermentación en el ciego, transforman esa fibra en un "alimento intermedio" que, una vez que lo comen, (cecotrofagia) les permite "transformar "esa fibra pobre en proteína que sí pueden digerir y aprovechar.
  3. Previene la obesidad.
  4. Previene las diarreas.

Ya sólo estas cuatro funciones nos permiten intuir lo importante que es dar una fuente de fibra constante y de calidad a nuestro roedor.

Pero, ¿que es exactamente el heno?... aparte de eso que nos venden en las tiendas de animales empaquetado y que huele bien y deja toda la casa llena de pajitas...

El heno no es más que el nombre que recibe el forraje deshidratado. Se entiende por forraje toda materia vegetal que se utiliza en alimentación animal. A los efectos que nos interesan aquí, el forraje o pasto se corta y se deshidrata principalmente de dos maneras, al sol o mediante secadores artificiales. A priori el nivel de apetencia parece mayor si el heno está secado al sol.

¿Todos los henos son iguales en su composición?, Pues no, existen muchos henos diferente, la principal diferencia la van a dar las plantas de las que se compongan. Veamos de qué esta compuesto el forraje.

Básicamente de dos familias de plantas:
Gramíneas: llamadas comúnmente "granos". Cada semilla de la planta o grano es rico en carbohidratos, aunque también contiene proteínas y aceites. Existe una gran variedad de gramíneas, más de 6000. Algunas de las más empleadas son la festuca, el trigo, maíz, avena, sorgo, esparceta y fleo.

Leguminosas: denominadas también "legumbres". Son alimentos con un gran aporte nutritivo. Se presentan, en general, como granos secos separados de las vainas donde se producen. Su nivel de proteínas es mucho más elevado que la de las gramíneas y su variedad es también mucho mayor, hay unos 15000 tipos de leguminosas. Algunas de ellas son la alfalfa, la albarroba, el trebol, la veza, etc.

También en los henos encontramos crucíferas (colza y nabos) y quenopodiáceas (remolacha).

Las diferencias en la composición del heno da lugar a diferente formas de nombrarlos:

Heno Timothy Hay. (Pheum pratense): Es un tipo de fleo. Produce un heno de alta calidad. Se da en de alta montaña, arcillosos y húmedos.

Heno de festuca: Una de las gramíneas forrajeras más productivas. Muy rústica y persistente. Resiste bien en todo tipo de suelos y clima. La calidad de su forraje es mediana.

Heno de esparceta. La esparceta o pipirigallo es una planta rústica que soporta bien el calor, el frío o la sequía. Produce un heno de excelente calidad y su forraje no produce meteorismo.

Heno de alfalfa. Es el heno de leguminosas que mayor proteína contiene. Es rica en calcio, proteína y caroteno y también en muchos otros minerales y vitaminas. Está especialmente recomendado en la nutrición de los roedores en momentos de grandes requerimientos: juventud, maternidad, enfermedad. Por su gran contenido energético y en calcio no es recomendable su utilización habitual en otras etapas, aunque si se puede mezclar con otro heno menos nutritivo para estimular el consumo, puesto que es muy apetente.

Heno de avena. El heno de avena es pobre en proteína y calcio. Sus hebras suelen ser gruesas y su sabor un tanto diferente al resto.

Heno de raygrass. Es otro heno de gramíneas. Existen multitud de calidades de raygrass, por lo que ésta puede ser muy variable (lo que no quiere decir que sea malo).

¿Y los henos de "sabores"? En las tiendas de animales existen henos de manzanilla, o de pétalos de rosa, o de diente de león etc... Normalmente estos henos han sido "enriquecidos" con estas plantas por dos motivos:

1. Hacer más apetecible el heno, variando su sabor básico.
2. Aprovechar las propiedades medicinales de algunas de estas hierbas.

Así, el diente de león es una planta depurativa, rica en vitamina C y una fuente importante de hierro. La manzanilla tiene propiedades calmantes y antisépticas.

¿Son malos estos henos? Pues a priori no, pero podemos hacerlos en casa mezclando un heno base con un grupo de hierbas que también se venden en las tiendas de animales. Puede ser un gran truco para estimular a nuestro animal a que coma heno, mezclarlo con otras hierbas puras según su estado. ¿Que esta flojo?, podemos mezclar el heno habitual con algo de alfalfa, ¿Que está nervioso?, mezclamos el heno habitual con manzanillas... etc.
 
Pero las propiedades de estas otras plantas las dejamos para otra entrada...